Presentación

El aprendizaje-servicio (ApS) es una metodología educativa en la que el estudiante, al mismo tiempo que aprende los contenidos curriculares de su plan de estudios, presta un servicio, como voluntario y relacionado con su formación, a la comunidad. La principal fortaleza de esta metodología es que convierte la formación en experiencia, favoreciendo el aprendizaje significativo y la consecución de las competencias profesionales específica, a la vez que aumenta el compromiso de los voluntarios y voluntarias.

La mentoría escolar es otra propuesta metodológica que consiste en formar parejas entre un estudiante de menor edad y una persona voluntaria (otro estudiante de cursos superiores o un adulto) que se relacionan a través de sesiones individuales que se programan a largo plazo. Su objetivo es generar confianza entre ambos de forma que el mentor se convierte en un referente que facilita al mentorizado mejorar su autoestima, generar resiliencia y aumentar sus aspiraciones académicas y personales.

De la confluencia de ambas propuestas metodológicas surge este proyecto, que consiste en emparejar, con la mediación del centro escolar, un estudiante de Educación, que participa de forma voluntaria y al que se le supone una competencia básica a la que se suma una formación específica, con un niño o niña de Primaria, que se encuentra en una situación de vulnerabilidad o tiene alguna dificultad educativa, de cualquier tipo.

El objetivo no es que el voluntario “ayude” con las tareas al menor, sino que desarrollen una relación de confianza que le permita convertirse en un referente para su éxito educativo, no solo en términos de resultado académico, sino de actitud. A su vez el estudiante de Educación desarrolla competencias y valores asociados a su correcta profesionalización en mayor medida que en un itinerario formativo convencional.

El proyecto se está desarrollando, a coste cero, mediante un convenio específico, entre profesores y voluntarios de la Facultad de Educación de Cuenca y diversos colegios de la capital. La percepción generalizada sobre el éxito del mismo le ha permitido ser propuesto como buena práctica por parte del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil del Gobierno de España y contar con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Cuenca, en el marco de las competencias educativas de la administración local.

Nuestro reto en la actualidad es convertir esta buena práctica reconocida en un modelo replicable en otras ciudades o comunidades que cuenten con una Facultad de Educación, adaptando sus requerimientos y su evaluación al programa de cooperación educativa PROA+ del Ministerio de Educación y Formación Profesional, pues su principal fortaleza es que puede llegar a todos los colegios y no solo a los más necesitados.

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